Gran cantidad de gente se burlará de la idea del yoga, pero particularmente no ven el punto en ello y todos los beneficios que acarrea. Aunque de igual manera, algunos de ellos están probablemente queriendo saber secretamente más acerca de este ejercicio que ha sido tan efectivo a lo largo de la historia, pero tan inalterable, que los profesionales de la medicina suelen recetarla para todo, desde la recuperación de lesiones postraumáticas hasta la depresión y la ansiedad. Sin importar tu escepticismo o la apertura de tu mente, aquí hay algunos tips para principiantes.
El primer paso es siempre el psicológico. Muchos “yogis” te advertirán que el yoga se trata de la aceptación: aceptación de tu lugar en el mundo, de ti mismo/a y tus defectos, y aceptación de los otros. También promueven un estado de unión entre tus pensamientos y tu presente. Eso significa, esencialmente, ser capaz de apagar tu mente y vivir en el momento, haciendo de lado todos los clichés.
La siguiente parte del yoga es acerca de soltar expectativas y desechar cualquier noción preconcebida acerca del yoga, acerca de ti mismo y lo que crees poder lograr. El yoga significa no tener expectativas de, de repente, ser más flexible o de repente liberarte de todas tus ansiedades.
Sólo acepta lo que llega y trabaja en ser tu mismo.
Esto no significa, no obstante, que no puedas tomar ventaja de los beneficios tan conocidos del yoga. Si trabajas para eso, naturalmente te acercarás más a la paz y aceptación del mundo, además aprenderás a meditar, controlar tu respiración y, además, disfrutar de una mejor flexibilidad en el cuerpo a través de una serie de poses y disciplinas. Otra de las excelentes ventajas del yoga es que serás capaz de practicar los principios clave de la misma incluso si no estás en condiciones de entrenar y hacer ejercicio. Los ejercicios mentales pueden hacerse sentados en el escritorio, pero la parte más afectiva que puedes hacer donde sea es hacerte consciente de tu respiración y controlarla. Una vez que tengas esto y lo hayas convertido en un hábito, serás capaz de aplicarlo en cualquier situación en la que te sientas estresado, con miedo o simplemente con necesidad de un poco de relajación.
Todo esto es bueno y sano, pero probablemente te preguntarás del lado físico de las cosas. La guía para principiantes, si es que existe algo así, sugeriría la postura del perro boca abajo, la postura del niño o balasana, y la savasana. Al hacer estas tres posturas debes tener tus manos y pies tocando el piso, la espalda extendida y recta, tus caderas relajadas y revisando tu respiración. Idealmente, tienes que tener estas tres posturas bien logradas antes de comprometerte a hacer algo más complicado.
Como principiante, estás destinado a cansarte con mucha facilidad. Está bien, tu cuerpo probablemente no está acostumbrado a trabajos duros de este tipo, y muchos de los ejercicios mentales comenzarán a liberar mucha de la tensión interna, así que conforme vas aprendiendo a aceptar, tener una mente abierta y ser “en el momento”, tu cuerpo se apropiará de la calma y probablemente recuperarás mucho descanso perdido. Después de tus primeras clases de yoga, probablemente llegarás a casa a dormirte en el sofá.
Sin embargo, el mejor consejo para cualquier principiantes es encontrar la clase que atienda a principiantes. Aunque la esencia misma del yoga sea dejar de lado todas las expectativas, eso no significa que deberías de tirar toda la ayuda de los experimentados y hábiles expertos del yoga que han dedicado tiempo a dominar los principios clave de la misma. A través de estas clases, tendrás un acercamiento tanto a los ejercicios psicológicos como a los físicos, y se te facilitará tu comienzo, así como te ayudarán a “limpiar” todas las expectativas e influencias de afuera para que puedas comenzar tu viaje del yoga como lo planeas. Así como alimentarte de toda esa energía positiva de otrso entusiastas del yoga.
